Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II No existe en el mundo más que un animal mentiroso: el hombre. Todo lo demás es verdadero y franco, ya que se ofrece abiertamente como lo que es y se manifiesta tal y como siente. Una expresión emblemática pero alegórica de esa diferencia fundamental es que todos los animales andan en su forma natural, lo cual contribuye en gran medida a la agradable impresión que produce verlos; una visión que a mí, sobre todo cuando se trata de animales libres, siempre me alegra el corazón; — en cambio, al hombre su ropa le ha convertido en una caricatura, en un monstruo cuya visión es ya repugnante y viene apoyada por el color blanco, no natural a él, y por todas las asquerosas consecuencias de la antinatural alimentación carnívora, las bebidas espirituosas, el tabaco, los excesos y las enfermedades. ¡Es una lacra de la naturaleza! — Los griegos limitaron la ropa todo lo posible porque tuvieron ese sentimiento.