Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II No es en modo alguno reprobable pedir consejo también a las mujeres en los asuntos difíciles, al modo de los antiguos germanos: pues su forma de comprender las cosas difiere por completo de la nuestra, en especial porque les gusta tener a la vista el camino más corto para el fin y en general lo que se encuentra más próximo, mientras que nosotros la mayoría de las veces lo pasamos por alto precisamente porque lo tenemos ante nuestras narices; y entonces necesitamos ser remitidos a ello para recuperar la visión próxima y simple. A eso se añade que las mujeres son claramente más frías que nosotros, por lo que no ven en las cosas sino lo que realmente hay en ellas; en cambio, nosotros, cuando somos excitados por nuestras pasiones, agrandamos fácilmente lo existente o le añadimos cosas imaginarias.