Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II La mujer occidental, en concreto lo que llamamos «dama», se encuentra en una fausse position[679]: pues la mujer, denominada con razón por los antiguos sexus sequior, no es en modo alguno apta para ser el objeto de nuestro respeto y veneración, llevar la cabeza más alta que el hombre y tener los mismos derechos que él. Las consecuencias de esa fausse position las vemos suficientemente. Según ello, serÃa sumamente deseable que también en Europa se volviera a asignar a ese número dos del género humano su puesto natural y se pusiera fin al abuso de las damas, del que no solo se rÃe toda Asia, sino también se habrÃan reÃdo Grecia y Roma: las consecuencias de ello serÃan incalculablemente beneficiosas en el aspecto social, civil y polÃtico. — La Ley Sálica no tendrÃa que ser en absoluto necesaria por tratarse de un truism superfluo. La verdadera dama europea es un ser que para nada deberÃa existir; antes bien, deberÃa haber amas de casa y muchachas que esperan llegar a serlo, por lo que no deberÃan estar educadas para la arrogancia sino para la vida de familia y el sometimiento. Precisamente porque existen damas en Europa, las mujeres de clase inferior, es decir, la gran mayorÃa de su género, son mucho más desdichadas que en Oriente. Incluso lord Byron dice (Lettres and Journals by Th. Moore, vol. II, p. 399): Thought on the state of women under the ancient Greeks — convenient enough. Present state, a remnant of the barbarism of the chivalry and feudal ages — artificial and unnatural. They ought to mind home — and be well fed and clothed — but not mixed in society. Well educated, too, in religion — but to read neither poetry nor politics — nothing but books of piety and cookery. Music — drawing — dancing — also a little gardening and ploughing now and then, I have seen them mending the roads in Epirus with good success. Why not, as well as bay-making and milking[680]?