Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II No obstante, sea intercalada en esta ocasión la advertencia de que no despreciemos una nueva sentencia o pensamiento, quizás verdadero, porque lo encontremos en un libro malo o lo oigamos de la boca de un tonto. Aquel lo ha robado, este lo ha sabido por casualidad; cosa que, desde luego, ocultan. A ello se añade lo que dice el refrán español: «Mas sabe el necio en su casa, que el cuerdo en la agena[89]»: así pues, en su especialidad sabe cada cual más que nosotros. Finalmente, es sabido que también la gallina ciega encuentra a veces un grano; e incluso es verdad que il y a un mystère dans l’esprit des gens qui n’en ont pas[90]. Por eso:
Πολλάκι καί κηπωρος άνήρ μάλα καιριον είπε[91].
(Et hortulanus saepe opportunissima dixit)[92].
También puede muy bien ocurrir que hayamos oído hace tiempo a un hombre insignificante o sin instrucción una observación o una experiencia que no hemos vuelto a olvidar desde entonces; pero, debido a aquella fuente, nos inclinamos a menospreciarla o a verla como una cuestión generalmente conocida desde hace tiempo: entonces, preguntémonos si en todo aquel largo tiempo la hemos vuelto a oír alguna vez o la hemos leído: si no es el caso, estimémosla. ¿Despreciaríamos un diamante porque se hubiera extraído de un estercolero?