Vidas imaginarias
Vidas imaginarias Esta estimación de Remy de Gourmont encierra dos claves que nos permiten entrever el mecanismo por dentro. Una está en lo referido a «la disposición y armonÃa de una serie de detalles justos y precisos…». Todas las narraciones de Schwob parecerÃan estar armadas alrededor de una sucesión breve de estos detalles «justos y precisos». Irrumpen con calculada intermitencia en el relato para jugar un papel inusitado, porque asà se trate de la narración de un rasgo —fÃsico o de carácter—, de la mención de la circunstancia en la que encuadra tal o cual hecho o de la parca indicación de un acontecimiento cósmico, lo que tienen en común es siempre su Ãndole insólita. Y, sin embargo, están intercalados en la narración como avales de veracidad y cumplen con su cometido a la perfección. Casi desmienten lo contado una vez por Merimée: «Si la elección del detalle es desdichada, ya no hay ilusión. Un marinero contaba que habÃa visto al fantasma de su capitán, muerto algunos dÃas antes.
—SalÃa de la gran escotilla con su sombrero de tres picos…
—Cuéntale eso a los soldados —dijo uno de sus compañeros—. Fantasmas se ven con bastante frecuencia, pero con sombrero de tres picos, nunca[1]…».
