El anticuario
El anticuario —Oh, Monkbarns no quiere oÃr hablar de eso… Pero sabe que esa estancia tiene muy mala fama. Todos recordamos cuando vino el viejo Rab Tull, el secretario del ayuntamiento, que durmió ahà en la época del pleito que tenÃamos contra los inquilinos de Mussel-craig. HabÃa costado mucho dinero, señor Lovel, ya que los procesos legales costaban entonces mucho más que ahora, y el Monkbarns de entonces, nuestro abuelo, señor Lovel, como ya he dicho, estaba a punto de perder ante el tribunal por falta de un documento. Monkbarns sabe bien de qué papel hablo, pero está claro que no va a ayudarme con la historia. Era un documento muy importante e Ãbamos a perder por no tenerlo. El caso iba a presentarse ante el tribunal… en su presencia, como suele decirse… y el viejo Rab Tull, el secretario del ayuntamiento, vino por última vez a buscar el papel que faltaba antes de que nuestro abuelo fuera a Edimburgo a asistir al juicio, asà que habÃa poco tiempo que perder. Rab era un tipo simplón y malhumorado, según he oÃdo, pero era el secretario de Fairport, y los herederos de Monkbarns lo contrataron para sus asuntos legales, y asà seguir relacionados con el ayuntamiento, ya sabe.