El anticuario
El anticuario —Hermana Grizzel, esto es abominable —interrumpió Oldbuck—; por Dios, que en el tiempo que tardas en contar la introducción de un solo fantasma habrás despertado a las ánimas de todos los abades de Trotcosey desde tiempos de Waldimir. Aprende a ser breve en tu narración. Imita el estilo conciso del viejo Aubrey[98], un vidente experimentado que hablaba de los fantasmas con un tono mercantil, exempli gratia: «En Cirencester, 5 de marzo de 1670, hubo una aparición. Tras preguntarle si era un espÃritu bueno o malo, en lugar de contestar, desapareció dejando un curioso perfume y emitiendo un gangueo extraño». Vide su libro Miscellanies, página dieciocho, si no recuerdo mal, hacia la mitad de la página.
—Oh, Monkbarns, ¡qué hombre! ¿Crees que todo el mundo ha leÃdo tanto como tú? Pero te gusta tratar a la gente como si fuera idiota. Pues hazlo con sir Arthur y con el mismÃsimo pastor.
—La naturaleza ha sido generosa conmigo, Grizzel, en estas dos cosas asà como en otra que no nombraremos… Toma un vaso de cerveza, hermana, y sigue con tu historia o se hará tarde.