El anticuario
El anticuario —¡Oh, hermano, hermano! ¿Qué hay del doctor Heavystern? Su sueño se vio interrumpido con tanta amargura que afirmó que no pasarÃa otra noche en la Habitación Verde aunque le regalaran todo Monkbarns, asà que Mary y yo nos vimos, obligadas a ceder nuestra…
—Bueno, Grizzel, el doctor es un alemán bueno, honrado y sencillo, un hombre que a su manera tiene grandes méritos, pero amigo de lo mÃstico, como muchos de sus conciudadanos. Ambos tuvisteis una conversación que duró toda una tarde y en ella tú oÃste historias de Mesmer, Shropfer, Cagliostro[101] y otros amigos de los fantasmas y los tesoros escondidos a cambio de tus historias de la Habitación Verde. Y si pensamos que el Illustrissimus cenó una libra y media de filetes a la escocesa, se fumó seis pipas y bebió cerveza y coñac en abundancia, no me sorprende que tuviera una terrible pesadilla. Pero creo que ya está todo listo. PermÃtame que le ilumine el camino hasta su habitación, señor Lovel, sin duda lo necesitará. Estoy seguro de que mi antepasado será consciente de los deberes de la hospitalidad y no interferirá en el reposo que probablemente merece por su aguerrido comportamiento.