El anticuario
El anticuario —Es por usted y está en su mano y puede que salga de ella. Usted es una mujer muy bonita y buena, y probablemente con buena dote… Pero no desprecie al joven Lovel como hizo en el paseo bajo Briery-bank, cuando los vi a ambos, y también los oÃ, aunque ustedes no me vieron. Sea amable con el muchacho, porque a usted la quiere mucho y gracias a él, y no a mÃ, sir Arthur y usted se salvaron.
Pronunció estas palabras en voz baja pero clara y, sin esperar respuesta, se fue hacia una puerta baja que conducÃa a los aposentos de los criados y entró en la casa.