El anticuario
El anticuario —ConfÃo en que la señorita Wardour achacará a circunstancias casi inexorables la intromisión de una persona que tiene razones para considerarse… un visitante inaceptable.
—Señor Lovel —contestó la señorita Wardour con el mismo tono cauteloso—, confÃo en que… Estoy segura de que es incapaz de aprovecharse de las ventajas que ha recibido por los servicios que nos ha prestado, y que, como afectan a mi padre, nunca podrán ser recompensados de forma suficiente. Si el señor Lovel pudiera verme sin que su paz se altere, si pudiera verme como una amiga, una hermana, nadie serÃa mejor recibido (y según lo que he oÃdo sobre el señor Lovel, nadie merecerÃa tanto serlo). Pero…
El anatema de Oldbuck contra la conjunción «pero» resonó en el interior de Lovel.
—Perdone que la interrumpa, señorita Wardour; no tema mi intromisión en un asunto en el que ya he sido reprimido severamente, pero no añada a la severidad de rechazar mis sentimientos el rigor de obligarme a repudiarlos.