El anticuario
El anticuario El posadero descorchó la botella al instante, vertió el vino en un recipiente a la medida y, declarando que perfumaba toda la estancia, dejó que sus huéspedes disfrutaran con él.
El vino de Mackitchinson era realmente bueno, y tuvo un fuerte efecto en el ánimo del huésped de mayor edad, que conto interesantes historias y chistes pícaros y acabó discutiendo sobre dramaturgos antiguos, tema que conocía bien; resultó que su nuevo amigo estaba tan versado en el tema que el caballero acabó sospechando que lo había estudiado profesionalmente. «¿Un viajero que se desplaza por negocios y por placer? Pues el escenario tiene parte de ambas; es un negocio para los actores y aporta, o debe aportar, placer a los espectadores. Por sus modales y rango se diría que está por encima de la clase de jóvenes que toman ese camino; pero recuerdo haber oído que el teatro de Fairport iba a abrir sus puertas con la actuación de un joven caballero y que ésta sería su primera vez sobre el escenario. ¿Será él, Lovel? ¿Lovel? Sí, Lovel o Belville son solo nombres que los jóvenes suelen adoptar para tales ocasiones… De verdad que lo siento por el muchacho.»