El anticuario
El anticuario —Ya… Y eso quiere decir que se agacha cuando entra por la puerta y que lleva un abrigo sin parches en los codos.
—No, hermano, quiere decir mucho más. Quiere decir que sus maneras y sus palabras expresan los sentimientos y la educación de las clases elevadas.
—Pero yo querrÃa saber cuál es su cuna y su posición en sociedad, y cuál es su tÃtulo para entrar en el cÃrculo en el que lo encuentro adoptado.
—Si quieres decir que cómo es que nos visita en Monkbarns, debes preguntarle al tÃo, que te dirá que él invita a su propia casa a la compañÃa que le da la gana; y, si pretendes preguntar a sir Arthur, debes saber que el señor Lovel les prestó un servicio de lo más importante.
—¡Cómo! Entonces ¿esa romántica historia es cierta? Y, dime, ¿aspira el valeroso caballero, como es apropiado en tales casos, a la mano de la joven a la que salvó del peligro? Es la regla del romance, soy consciente; y he creÃdo que ella estaba anormalmente seca conmigo mientras paseábamos juntos, y me ha parecido a ratos como si vigilara no estar ofendiendo a su galante caballero.
—Querido Hector —dijo su hermana—, si realmente continúas alimentando afecto por la señorita Wardour…
—¿Qué, Mary? ¿Qué me quieres decir?