El anticuario
El anticuario —Pues que me parece que tu perseverancia no tiene esperanzas.
—Y ¿por qué no tiene esperanzas, mi sabia hermana? —preguntó el capitán MacIntyre—. La señorita Wardour, en el estado en que se encuentran los negocios de su padre, no puede aspirar a demasiada fortuna; y, en cuanto a la familia, considero que la de MacIntyre no es inferior.
—Pero, Hector —continuó su hermana—, sir Arthur sigue considerándonos miembros de la familia Monkbarns.
—Sir Arthur puede considerar lo que quiera —respondió con arrogancia el montañés—, pero cualquier persona con sentido común considerará que la esposa toma la posición del marido, y que el linaje de quince inmaculadas generaciones de mi padre habrÃa ennoblecido a mi madre aunque sus venas estuvieran llenas de tinta de impresor.
—Por Dios, Hector —replicó su hermana con nerviosismo—, ¡ten cuidado! Si alguien le va con un chisme asà a nuestro tÃo, habrás perdido su favor para siempre, y perderás cualquier oportunidad de heredar sus propiedades.