El anticuario
El anticuario Con esta determinación, que en ese momento era completamente sincera, se unió al grupo que estaba delante de él. La triple disquisición habÃa llegado ya a su fin, y sir Arthur estaba hablando ahora de las noticias del extranjero y la situación polÃtica y militar del paÃs, temas sobre los que cualquier hombre se cree cualificado para dar una opinión. Salió a la luz una batalla del año anterior y Lovel, mezclándose accidentalmente en la conversación, hizo una afirmación sobre cuya exactitud el capitán MacIntyre no parecÃa convencido, aunque sus dudas fueron expresadas con cortesÃa.
—TendrÃas que reconocer tu error en este punto, Hector —dijo su tÃo—, aunque no conozco a ningún hombre con menos disposición a abandonar una discusión; pero estabas en Inglaterra por entonces, y el señor Lovel conoce el asunto posiblemente de primera mano.
—¿Estoy hablando, pues, con un militar? —preguntó MacIntyre—; ¿puedo preguntar a qué regimiento pertenece el señor Lovel?
El señor Lovel le dio el número del regimiento.
—Es extraño que no nos hayamos encontrado antes, señor Lovel. Conozco muy bien su regimiento, y he servido a su lado en varias ocasiones.
Lovel se ruborizó.
—Últimamente no he estado con mi regimiento —respondió—; servà en la última campaña junto con el Estado Mayor del general sir…