El anticuario
El anticuario —¿Permites que te pregunte sobre la naturaleza de esos asuntillos, Hector? —inquirió su tÃo, a quien le encantaba ejercer cierta autoridad sobre su familiar—. Creo que los asuntos del regimiento deberÃan ser gestionados por tu respetable sargento, ese caballero tan honrado y tan bueno que en cuanto puso un pie en Monkbarns se hizo el amo y señor de la casa. Creo, supongo e imagino que él puede hacerse cargo de cualquier asunto tuyo, ahorrándote de este modo el jornal de dos pencos como ésos y semejante amasijo de maderas podridas, cristales rotos y piel; o, lo que es lo mismo, esa calesa esquelética que está en la puerta.
—Señor, no son asuntos del regimiento los que requieren mi atención y, puesto que insiste en saber de qué se trata, debo decirle que Caxon nos ha informado esta mañana de que el viejo Ochiltree, el mendigo, será sometido hoy a interrogatorio antes de que se celebre el juicio. Yo simplemente voy a comprobar que el pobre hombre reciba un trato justo, nada más.
—¿S� Creo que algo me contaron, pero pensé que no era nada serio. Y dime, capitán Hector, con lo dispuesto que estás a auxiliar a todos los hombres en cualquier situación de conflicto, ya sea civil o militar, por tierra o por mar, o incluso en la playa, ¿a qué se debe ese especial interés por Edie Ochiltree?