El anticuario
El anticuario Por Odín, dios de los sajones,
de quien el miércoles proviene,
cierto es lo que siempre mantendré
hasta el día en que me arrastre
hasta el sepulcro.
WILLIAM CARTWRIGHT, The Ordinary[63]
Lovel, nuestro joven amigo, que había recibido la correspondiente invitación, llegó a Monkbarns puntual a la hora de la cita, a las cuatro menos cinco del día 17 de julio. Era un día en extremo bochornoso y de vez en cuando caían grandes gotas de lluvia, aunque la amenaza de tormenta ya había pasado.
El señor Oldbuck le recibió en la Puerta de los Peregrinos con un traje completo marrón, medias de seda gris y la peluca empolvada con toda la habilidad del veterano Caxon, el cual, al haber olido la cena, se entretuvo en sus quehaceres hasta que la hora de comer estuvo cerca.
—Bienvenido a mi symposion, señor Lovel; y ahora, permítame presentarle a mi Clogdogdo[64], como diría Tom Otter; las desafortunadas e inútiles mujeres de mi familia, malæ bestiæ, señor Lovel.
—Me sentiré defraudado, señor, si no encuentro a las damas muy desmerecedoras de su sátira.
