El anticuario
El anticuario —Sandeces, señor Lovel; por cierto, hay quien sostiene que el origen de la palabra «sandez» tiene conexiones religiosas; pues se deriva de «sandio» y éste, según parece, de «san Dios». En cualquier caso, démosle tregua a su amabilidad. Verá que no son más que ejemplos del sexo femenino. Aquí están, señor Lovel. Le presento, siguiendo el orden lógico, a mi discretísima hermana Griselda, que desprecia la sencillez así como la paciencia asociada al antiguo nombre de Grizzel[65]; y a mi exquisita sobrina María, cuya madre se llamaba Mary (aunque algunas veces la llamábamos Molly).