El Monasterio

El Monasterio

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Oh! Vio una dama blanca que nos indicaba el camino, sin lo cual acaso estaríamos a estas horas sepultados en el fondo de algún barranco. Por cierto que Shagram estaba reacio, y Martín decía que tal cosa no le había ocurrido nunca.

—¿Y sabéis quién era aquella dama blanca?

—Es cosa bien sabida, señora Elspeth, y si hubierais vivido con personas de alta alcurnia, no lo ignoraríais.

—¡Gracias a Dios! —exclamó la viuda de Glendinning algo sofocada, jamás he vivido con esa chusma. Pero, si no he vivido con los poderosos, los poderosos han vivido conmigo.

—Bueno, bueno, señora Elspeth, no os incomodéis: no he pretendido ofenderos. Sin embargo, sabed que las grandes y antiguas familias no pueden ser servidas por santos ordinarios, como San Antonio y San Cutberto, que están a disposición del primer pecador que los solicita, sino que tienen otra clase de santos, o ángeles, o no sé qué espíritus superiores, que están destinados solamente a ellas. La Dama Blanca de Avenel es conocida en todo el país: se la ve aparecer y se la oye llorar cuando se aproxima la muerte de alguno de la familia. Veinte personas la vieron antes de la muerte de Gualterio Avenel.

—Si no presta otros servicios, no merece la pena de que se le enciendan cirios. ¿No hizo nada más?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker