El Monasterio
El Monasterio «Nademos alegremente al fulgor de la luna; el negro cuervo grita. Es una fortuna para sus pollitos encontrar un cuerpo sobre el agua. Están esperando el alimento. Tranquilizaos, pajaritos, participaréis del festín que de este cuervo han de hacer los peces».
II
«Nademos alegremente; la luna es espléndida; la montaña se engalana con millares de luces que platean las flores y las numerosas ramas del sauce. Ya veo el monasterio, donde van a empezar los oficios. Todos se encaminan al santuario; hermano Felipe, es preciso tocar».
III
«El kelpy[11] acaba de abandonar el fondo de las aguas en busca de su presa. No temas, el Cielo te la envía, y yo voy a servírtela. Enciende tus hachones fúnebres, pues vamos hacia él. Cuando haya que tocar a tinieblas, el sacristán no estará allí».
IV
«¡Excelente presa! ¿Qué víctima pensabas esta noche ahogar? Contabas sumergir en el abismo a un noble o a un plebeyo; pero, quienquiera que sea el destinado, no debe tardar en caer bajo tus golpes. Sacristán, ten cuidado; sus ojos te miran».