El Monasterio

El Monasterio

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—No he dicho eso —interrumpió el prisionero—. He dicho que una mujer vestida de blanco se presentó tan pronto como puse los pies en tierra para registrar los bolsillos del fraile, pues sé que rara vez están vacíos. Aquella mujer tenía una cañita en la mano; no hizo más que tocarme con ella, y me derribó con la misma facilidad con que yo puedo matar con una barra de hierro a un niño de cuatro años. Al verme en tierra, se puso a cantar como una endemoniada:

«Sin esa rama de acebo

que llevas sobre la frente,

y, que, aun siendo un criminal,

tu infame vida protege,

con esta caña te hubiera

aquí mismo dado muerte».

Me levanté atolondrado, y, montando de nuevo sobre mi caballo, llegué aquí como un loco para confesar mi crimen y hacerme ahorcar.

—Ya veis hermano —dijo el abad al subprior—, la protección que os dispensa nuestra bienaventurada patrona, puesto que se ha hecho tutelar de vuestra vida. Desde la época de nuestra santa fundadora no ha concedido gracia tan manifiesta a nadie. Soy indigno de ejercer superioridad espiritual sobre vos, y os ruego que aceptéis la abadía vacante de Aberbrothwick.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker