El Monasterio
El Monasterio Lo mismo que los demás labradores dependientes de la abadía, la señora Elspeth veíase obligada a recibir esas visitas domiciliarias hechas a título de cumplido; pero desde la muerte de su marido no había visto al molinero, probablemente porque la torre de Glendearg se encontraba muy lejos, y porque allí había pocas tierras de labor, llamadas infield lands, que dependiesen de ella. Aquel año, cediendo a los consejos de Martín, la viuda de Glendinning había cultivado varias fanegas de tierra designadas con el nombre de outfields, y, habiendo sido favorable la estación, habían producido una regular cosecha, circunstancia que fue, sin duda, la que decidió al honrado molinero a incluir la torre de Glendearg en su visita de inspección anual.
Elspeth recibió con agrado esta visita que en otros tiempos hubiera sometido su paciencia a una ruda prueba. Diremos por qué: