El Monasterio

El Monasterio

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Por consiguiente —continuó el padre Eustaquio—, por una parte, el ningún éxito de vuestra empresa en lo referente a los negocios públicos, y, por otra, la pérdida de vuestra fortuna, os han impulsado a buscar asilo en Escocia.

—Reverendo padre, nuevamente habéis puesto el dedo en la llaga. No es por falta de razones, puesto que si hubiera permanecido en Inglaterra, mi cuello podría ser adornado con una corbata de cáñamo, por lo que he emprendido el viaje al Norte con tanta celeridad que no he tenido más tiempo que el preciso para cambiar mi jubón de terciopelo de Génova, color de melocotón, bordado en oro, por esta coraza fabricada por Bonamico de Milán, creyendo que no podía hacer nada mejor que ir a reunirme con mi primo de Northumberland en uno de sus castillos; pero, como me había dirigido a Alwick tan velozmente como un siervo acosado por los perros, me encontré cerca de Northallerton a Henry Vaughan, servidor de confianza de mi primo, quien me previno que era muy peligroso presentarme ante él porque había recibido de la corte la orden de prenderme.

—Hubiera sido una crueldad por parte de vuestro noble pariente —objetó el abad.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker