El Monasterio
El Monasterio —Venerable subprior —dijo el padre Nicolás, que llegaba bastante sofocado—, nuestro respetable abad desea veros inmediatamente. ¡Nuestra santa patrona nos ampare! Jamás he visto al abad de Santa MarÃa tan consternado; pero me acuerdo del dÃa en que vinieron a anunciar al abad Ingilram la noticia de la batalla de Flodden.
—Ya voy, padre, ya voy; y el padre Eustaquio se dirigió al fin al encuentro de su superior.