El Monasterio
El Monasterio Martín refirió, en efecto, a la señora Glendinning lo ocurrido, y esta no titubeó ni un momento en recibir en su casa a la noble viuda, Lady Avenel, quien siempre había sido bondadosa para con ella. Elspeth se consideraba dichosa por encontrarse en situación de proteger a una señora de tan elevada alcurnia, y sentía verdadera compasión por la mujer cuya desgracia se parecía tanto a la suya, y a quien el destino trataba con mayor crueldad. Saliendo, pues, de la torre, se apresuró a ofrecer a la noble dama generosa hospitalidad, invitándola a permanecer en la torre de Glendearg tanto tiempo como exigieran las circunstancias o fuera su deseo.
Martín y su esposa estaban, naturalmente, incluidos en esta invitación.