El Monasterio

El Monasterio

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Martín y su esposa desempeñaban con celo las funciones que les habían sido confiadas, y obedecían de igual modo a ambas damas, aunque se consideraban servidores particulares de la madre de la pequeña María. Esta distinción ocasionaba a veces ligeras querellas entre la señora Elspeth y Tibb, por empeñarse esta en hacer prevalecer el rango de la familia de lady Avenel; pero las dos evitaban que se enterara a la señora, a quien su huéspeda trataba con profundo respeto. Sin embargo, estos pequeños altercados no turbaban jamás la armonía de la familia, porque Tibb, que era casi siempre quien los provocaba, tenía bastante sensatez para ceder.

El pequeño valle de Glendearg constituía, pues, en cierto modo, casi el universo para las dos familias, las cuales no salían de él más que para ir a misa mayor a la iglesia del monasterio de Santa María en las fiestas solemnes; pero, entonces, Alicia Avenel procuraba olvidar que había brillado en la misma esfera que las infatuadas esposas de los nobles barones de los contornos que allí acudían.





👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker