Ivanhoe
Ivanhoe âÂĄDe ningĂșn modo, si os place! No procede que gente como nosotros se mezcle con los dueños de las tierras âdijo el judĂo. Era cierto que sus deseos de figurar le habĂan llevado a disputar con el exhausto y empobrecido descendiente de los Montdidier, pero no querĂa de ningĂșn modo incomodar a los sajones ricos.
âLevĂĄntate cuando yo te lo mando, perro infiel âdijo el prĂncipe Juanâ. LevĂĄntate o te harĂ© arrancar la piel a tiras y las harĂ© curtir para hacer arneses para mi caballo.
Acuciado de este modo, el judĂo empezĂł a subir los estrechos escalones que conducĂan a la grada superior.
âVeamos quiĂ©n se atreve a detenerle âdijo el prĂncipe clavando la vista en Cedric, cuya actitud delataba el propĂłsito de hacer rodar al judĂo escaleras abajo.
La catĂĄstrofe se evitĂł gracias al bufĂłn Wamba, que se interpuso entre su amo e Isaac. Entonces contestĂł al desafĂo del prĂncipe.