Ivanhoe
Ivanhoe —Lady Rowena desconoce el lenguaje en que debe contestaros y que habrÃa de servir para daros conversación durante la fiesta. También el noble Athelstane de Coningsburgh y yo practicamos las costumbres de nuestros padres. Por lo tanto, declinamos la cortés invitación de Vuestra Alteza y por ella os damos las gracias. Mañana lady Rowena ocupará el sitio al que ha sido llamada por libre elección del caballero vencedor, confirmada por las aclamaciones del pueblo.
Tras pronunciar estas palabras, levantó la diadema y la colocó sobre la cabeza de lady Rowena en prueba de que aceptaba la autoridad que en ella habÃa recaÃdo temporalmente.
—¿Qué ha dicho? —preguntó el prÃncipe Juan, simulando no entender la lengua sajona, que por otra parte dominaba. Las razones de Cedric le fueron repetidas en francés—. Está bien, mañana nosotros mismos conduciremos a esa callada belleza al trono de honor. Por lo menos vos, caballero —añadió volviéndose al vencedor, que habÃa permanecido cerca de la grada—, ¿compartiréis en este dÃa nuestro banquete?
El caballero, hablando por primera vez, excusóse en baja y alterada voz alegando fatiga y necesidad de descansar en vista de los combates del siguiente dÃa.