Ivanhoe
Ivanhoe —En verdad —dijo Wamba, sin moverse siquiera—, he consultado mis piernas sobre este asunto y están completamente de acuerdo conmigo en que arrastrar por entre esta intrincada maleza mis vistosos vestidos constituirÃa una verdadera falta de respeto a mi soberana persona y real guardarropa; por lo tanto, Gurth, te aconsejo que llames a Fangs y que abandones el rebaño a su destino. Si los puercos topan con soldados en expedición, con bandidos o con peregrinos errantes, difÃcilmente podrás evitar que se vean convertidos en normandos antes del amanecer, para tu descanso.
—¡Los cerdos convertidos en normandos para mi descanso! —exclamó Gurth—. ExplÃcamelo, Wamba; soy demasiado estúpido para los acertijos.
—Bueno, ¿cómo se llaman estas bestias gruñidoras cuando corren sobre sus cuatro patas? —preguntó Wamba.
—Cerdos, imbécil, cerdos —dijo el pastor—. Cualquier imbécil lo sabe.
—Y cerdo es palabra muy sajona —dijo el bufón—. Pero ¿cómo llamas al animal cuando está degollado, desangrado, descuartizado y colgado por los tobillos como un traidor?