Ivanhoe
Ivanhoe —Lo que os he dicho es tan cierto como que la luna está en el cielo. Encontraréis la cifra exacta en una bolsa de seda que se encuentra dentro de la mayor de cuero y separada del resto de su contenido.
—Date cuenta, hombre, de que estás hablando de un judÃo —dijo el capitán—, de un israelita…, tan poco dispuesto a dar su oro como las arenas de su tierra natal a devolver el agua que sobre ellas derrama el peregrino.
—Son tan poco comprensivos —dijo otro de los bandidos—, como los carceleros que no han sido sobornados.
—Tal como dije sucedió —dijo Gurth.
—¡Acercad una antorcha, pronto! —dijo el capitán—. Quiero examinar la bolsa. Y si lo que dice este individuo resulta cierto, la bondad del judÃo no es menos milagrosa que la fuente que apagó la sed de sus padres en pleno desierto.