Ivanhoe
Ivanhoe —No podemos defraudar a los pecheros y al pueblo llano, privándoles de tomar parte en los ejercicios —dijo De Bracy.
—Aún es pronto —dijo Waldemar—. Que los arqueros se diviertan un poco tirando al blanco y otorgad el premio. De este modo las promesas del prÃncipe se considerarán cumplidas, al menos por lo que concierne a este rebaño de siervos sajones.
—Gracias, Waldemar; me has recordado que tengo una deuda pendiente con aquel insolente campesino que ayer se atrevió a insultar a nuestra persona. Y tampoco se suspenderá el banquete de esta noche. Si fuera ésta mi última hora en el poder, no os quepa duda de que serÃa una hora consagrada al placer y a la venganza. ¡Dejemos que las nuevas preocupaciones lleguen con el nuevo dÃa!