Ivanhoe

Ivanhoe

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Después de las deserciones, el número de competidores era sólo de ocho. El príncipe Juan abandonó el sillón real para observar más de cerca a los componentes del grupo de arqueros escogidos, entre los que había algunos que vestían la librea real. Una vez satisfecha su curiosidad, sus miradas buscaron al que constituía el motivo de su resentimiento y pudo localizarlo en el lugar exacto que ocupaba el día anterior y exhibiendo el mismo porte tranquilo de que ya había dado muestras.

—Compañero —dijo el príncipe—, ya pude comprobar, por tu insolente presunción, que no eras un verdadero arquero. Ahora comprendo que no te atreves a poner a prueba tu destreza ante hombres de tanta valía como los que están congregados.

—Por favor, milord —contestó el campesino—; tengo otra razón para no participar, además de la aprensión que puedan causarme la desgracia y el nerviosismo.

—¿Y cuál es esta otra razón? —preguntó el príncipe Juan, quien, por causas que ni él mismo lograba confesarse, sentía una irresistible curiosidad hacia aquel individuo.

—Sencillamente —replicó el campesino—, porque desconozco si estos arqueros están habituados a disparar contra los mismos blancos. Por otra parte, no sé cómo le sentaría a Vuestra Alteza tener que otorgar un tercer premio a alguien que, sin desearlo, ha caído en desgracia.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker