Ivanhoe
Ivanhoe —Mi abuelo —dijo Hubert— supo manejar el arco en la batalla de Hastings y nunca disparó contra tal blanco en su vida y tampoco lo haré yo. Si este arquero puede clavar en este arbusto le cedo el premio…, o mejor dicho, se lo concedo al demonio que lleva en el coleto, pues tal habilidad no puede ser cosa humana. Cada uno hace lo que puede, y yo no estoy dispuesto a disparar cuando tengo la seguridad que fallaré. ResultarÃa lo mismo disparar contra el filo de la navaja del párroco o contra la paja o contra un rayo de sol que contra una rama blanca y cimbreante que apenas puedo distinguir.
—¡Perro cobarde! —exclamó el prÃncipe Juan—. Locksley, sÃrvete disparar. Si das en este blanco diré que eres el primer hombre que lo ha hecho. Sea como sea no podrás salir del paso con meras bravatas.
—Uno hace lo que puede, como dice Hubert, y no hay hombre que pueda hacer más.