Ivanhoe
Ivanhoe Los restantes huéspedes ya se dispersaban, a excepción de los más allegados al bando del prÃncipe Juan y sus respectivas comitivas.
—Ya habéis comprobado el resultado de vuestros consejos —dijo el prÃncipe Juan dirigiéndose con enfado a Fitzurse—, ¿acaso no he sido escarnecido en mi propia mesa por un sajón borracho y no he podido observar que al mero sonido del nombre de mi hermano mis hombres se apartaban de mà como si tuviera la lepra?
—Tened paciencia, señor —replicaba su consejero—. PodrÃa invalidar vuestra argumentación culpando la desconsiderada liviandad que ha echado a perder mis designios y oscurecido vuestro juicio; pero ahora no serÃan oportunas las recriminaciones. De Bracy y yo iremos al encuentro de estos cobardes y les haremos ver que ya han ido demasiado lejos para volverse atrás.
—Será en vano —dijo el prÃncipe paseando por la habitación con pasos desordenados y expresándose con agitación, en la que el vino no dejaba de prestar su tributo—. Será en vano… han visto el mane, tezel, phares escrito en la pared. Han observado la huella de la garra del león sobre la arena. Han oÃdo cómo su rugido agitaba el bosque al acercarse. Nada podrá reanimar su valor.