Ivanhoe
Ivanhoe —Hallad consuelo entonces en esta creencia —dijo De Bracy—, hasta que el tiempo os demuestre que es falsa. Vuestro amado yace herido en este castillo…, vuestro amante preferido. Existe una barrera entre Front-de-Boeuf y lo que él quiere, incluso por encima de la ambición o la belleza. ¿HarÃa falta algo más que una puñalada o un golpe de jabalina para eliminar para siempre cualquier oposición? No, y si Front-de-Boeuf temiera apelar a tan descarados procedimientos, no tendrÃa más que ordenar al médico que le administrara una droga equivocada, dejar que el criado o la enfermera que le asisten retiraran la almohada de su cabeza y Wilfred, tal como ahora se encuentra, se despedirÃa de nosotros sin efusión de sangre. También Cedric…
—Cedric también —dijo Rowena, repitiendo sus palabras—. ¡Mi noble…, mi generoso tutor! ¡Merezco los males que han caÃdo sobre mà por haberme olvidado de su suerte aunque fuera por pensar en la de su hijo!
—El destino de Cedric también depende de vuestra determinación —dijo De Bracy—, y dejo que seáis vos quien decida.