Ivanhoe
Ivanhoe —Que fueran lo que les diera la gana —replicó Wamba—. Pero mi cuello está sujeto demasiado fuertemente sobre mis hombros para dejármelo retorcer por ninguno de ellos. Asà que, buen amo, o aceptáis mi ofrecimiento únicamente para vuestro beneficio o permitid que abandone este sótano tan libre como en él entré.
—Deja que viva el árbol viejo —contestó Cedric—, para que se salven las esperanzas del bosque. ¡Salva al noble Athelstane, mi fiel Wamba! Es el deber de cualquiera con sangre sajona en las venas. Tú y yo sabremos plantar cara a la más desatada furia de nuestros indignos opresores, mientras, él, libre y a salvo, levantará el espÃritu dormido de nuestros paisanos para vengamos.
—No será asÃ, padre Cedric —dijo Athelstane cogiendo su mano…, porque cuando se decidÃa, sus actos y sentimientos no desmerecÃan su alta estirpe—. No será asÃ; preferirÃa permanecer en esta celda sin más comida que el pan duro del prisionero, ni más bebida que el pequeño cazo de agua, antes de aprovecharme de la oportunidad de huir con que la natural fidelidad del esclavo ha obsequiado a mi amo.