Ivanhoe

Ivanhoe

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Ya puedes imaginártelo, pero no lo preguntes. Aquí, aquí he vivido, y hasta el tiempo, muy prematuramente, marcó mi rostro con sus fantasmagóricos rasgos. Insultada y objeto de befa donde antes había sido obedecida, fui obligada a que mi venganza, que antes tenía tan ancho campo, se desahogara con insultos y mezquinas maldiciones y blasfemias de un vejestorio impotente. Estuve condenada a oír, desde mi torreón, los sones de las francachelas que un día compartí o los chillidos y gritos de nuevas víctimas de la opresión.

—Ulrica —dijo Cedric—, siendo poseedora de un corazón que, creo, lamenta todavía sus mal recompensados crímenes tanto como los hechos que hubieran hecho posible tal recompensa, ¿cómo te atreves a dirigirte a alguien que viste estos hábitos? Considera, mujer infeliz, qué cosa podría hacer por ti el mismo san Eduardo si se te apareciera. El real confesor tenía divinos poderes para limpiar de úlceras el cuerpo, pero sólo el mismo Dios puede curar la lepra del alma.






👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker