Ivanhoe
Ivanhoe De todas formas, aparentaba poseer un temperamento franco, aunque excitable y colérico. No sobrepasaba la estatura mediana, pero era de espaldas anchas, brazos largos y porte vigoroso, como corresponde a un hombre acostumbrado a sufrir los trabajos y fatigas de la guerra y de la caza. Era de cara ancha, grandes ojos azules, gestos abiertos y sinceros, hermosos dientes y una cabeza bien formada. Daba la impresión de buen humor que a menudo se conjuga con un temperamento fácilmente irritable. Brillaban el orgullo y el recelo en sus ojos, pues había gastado toda una vida en la defensa de unos derechos demasiado vulnerables. Su soberbia y sus expeditivas maneras habían permanecido siempre en estado de alerta debido a las circunstancias que condicionaban su situación. Su largo pelo rubio estaba dividido en dos partes iguales y peinado hasta alcanzar ambos hombros; a pesar de que Cedric rondaba la sesentena, pocas canas brillaban en su cabellera.