Ivanhoe
Ivanhoe —Pero esta cantidad de oro —dijo el caballero con gravedad—, debe ser restituida a tu padre; comprometo mi honor en ello.
—Sea como deseáis —dijo Rebeca—, cuando hayan transcurrido ocho dÃas; pero ahora no penséis en nada que pueda retrasar vuestra curación.
—Asà sea, amable doncella —dijo Ivanhoe—. Ingrato me mostré al desobedecer tus órdenes. Pero, una sola palabra más sobre la suerte que ha corrido el pobre Gurth y habré acabado de hacerte preguntas.
—Me duele deciros, señor caballero —contestó la judÃa—, que está bajo vigilancia por orden de Cedric… —Al comprobar el disgusto que le proporcionaba esta información a Ivanhoe, añadió con rapidez—: Pero Oswald, el mayordomo, dijo que si no sucedÃa algo que hiciera cambiar a su amo de parecer, estaba seguro de que perdonarÃa a Gurth, como fiel servidor que era y por haber siempre gozado de su alta estima. Por otra parte, únicamente habÃa faltado a causa del amor que le profesaba al hijo de su amo. Y añadió, además, que él y sus camaradas, especialmente el bufón Wamba, habÃa decidido ayudarle a escapar durante el camino, siempre que la ira de Cedric no pudiera calmarse.