Ivanhoe
Ivanhoe —Quiera Dios que pueda llevar a cabo su propósito —dijo Ivanhoe—; pero parece que estoy predestinado a acarrear la ruina de aquéllos que de algún modo me demuestran su aprecio. Mi rey, por el cual he sido honrado y distinguido, ya veis que el hermano que más le debe se dispone a levantarse en armas y quiere quitarle la corona…; mis miradas han proporcionado disgustos y penas a la dama que quiero distinguir y que es la más hermosa de entre las de su sexo, y mi padre, debido a su carácter temperamental, puede que haga degollar al pastor solamente porque me prestó su leal y fiel servicio. Ya ves, doncella, a qué desafortunado tienes que asistir. Sé prudente y déjame partir antes de que las desgracias que me siguen el rastro como galgos de caza también te alcancen a ti.