Ivanhoe
Ivanhoe De hecho, el estado emocional de Cedric, como ya hemos observado, distaba mucho de ser plácido. Lady Rowena acababa de regresar de las vísperas celebradas en una lejana iglesia y se estaba cambiando las ropas mojadas por la tormenta. No había noticias de Gurth ni del rebaño a su cargo, que ya debía estar de regreso desde hacía largo, rato. Por otra parte, la inseguridad de los tiempos hacía más que probable que la tardanza pudiera ser atribuida a los bandidos de los que estaban infestados los bosques vecinos, o bien a un acto de fuerza de algún noble de los alrededores, el cual, consciente de su propia fuerza, hubiera olvidado las leyes de la propiedad. Ambas razones eran de peso, ya que la principal riqueza privada de los propietarios sajones consistía en numerosos rebaños de cerdos, especialmente en las regiones forestales, donde estos animales encontraban su alimento sin esfuerzo.