Ivanhoe
Ivanhoe —Soy, es verdad —dijo Rebeca—, un esqueje de una raza cuyo valor se distingue en la defensa de la tierra que les pertenecÃa, ¿pero que nunca guerreó, ni siquiera cuando ya estaba constituida en nación. Sólo lo hizo cuando asà lo mandaba Dios para defender a su patria de la opresión. Los sones de la trompeta ya no despiertan a Judá y sus desdeñados hijos, que ahora no son más que las vÃctimas pasivas de la opresión militar. Has hablado justamente, caballero. Mientras el Dios de Jacob no elija entre su pueblo escogido a un nuevo Gedeón o a un segundo Macabeo, poco adecuado es el que una damisela judÃa hable de guerras o de batallas.
La inteligente doncella terminó su argumentación en un tono lastimero, que expresaba con toda amplitud la conciencia del envilecimiento de su pueblo y amargura de que Ivanhoe la considerase indigna de intervenir en un caso de honor e incapaz de expresar sentimientos generosos y honorables.