Ivanhoe
Ivanhoe —Como demonios encarnados —dijo De Bracy—. Formaban un enjambre junto a la muralla, dirigidos por el bribón que ganó el premio del tiro con arco, según pude deducir de su cuerno y tahalÃ. ¡Todo se debe a la tan cacareada polÃtica de Fitzurse, que anima a estos malandrines a rebelarse contra nosotros! Si no hubiera ido armado a prueba de flechas, el villano me hubiera herido siete veces con menos remordimientos que si yo hubiera sido un gamo encelado. Envió contra cada ranura de mi armadura flechas de una yarda, que retumbaban en mis costillas como si mis huesos fueran de hierro. Si no fuera porque uso una cota de malla española bajo el peto, me hubiera despachado gentilmente.
—¿Mantuviste tu puesto? —preguntó el templario—. Nosotros hemos perdido la barbacana.