Ivanhoe
Ivanhoe —VerÃa con buenos ojos que su probada devoción le permitiera escoger mejor tiempo para su próxima visita a la iglesia de san Juan… ¡Pero por todos los diablos! —-continuó, dirigiéndose al copero y elevando la voz como si estuviera dichoso por haber encontrado un motivo para desahogarse sin el deber de controlarse—. En el nombre de diez diablos, ¿qué podrá retener a Gurth tanto tiempo por estos campos? Mucho me temo que tendremos que lamentar algún percance con el rebaño; hasta ahora, Gurth se habÃa mostrado esmerado y servicial y mi intención era la de darle mejor empleo. Quizá le hubiera convertido en uno de mis guardas[2].
Oswald, el copero, sugirió modestamente:
—Apenas ha transcurrido una hora desde el toque de queda —lo que constituÃa una mala defensa, ya que se basaba en un tópico desagradable para unos oÃdos sajones.