Ivanhoe
Ivanhoe —Tirano trapisondista —murmuraba De Bracy mientras abandonaba el aposento del prÃncipe—. Mala suerte tienen aquéllos que en ti confÃan. ¡Tu canciller! Aquél que deba respaldar tu conciencia poco trabajo tendrá. ¡Pero mariscal de Inglaterra! Ésa… —decÃa mientras extendÃa el brazo como si ya sostuviera en la mano el bastón de mando y, de pronto, asumiendo un aspecto marcial en el momento que cruzaba ante la cámara—, ésa es en verdad una recompensa por la cual se puede luchar.
Tan pronto como De Bracy abandonó el salón, el prÃncipe Juan requirió a un sirviente.
—Di a Hugh Bardon, nuestro jefe de exploradores, que se persone aquà tan pronto como haya terminado de hablar con Waldemar Fitzurse.
Al cabo de un rato llegó el explorador jefe.
—Bardon, ¿qué querÃa de ti Waldemar?
—Me ha pedido dos hombres decididos, buenos conocedores de las asperezas y soledades de las selvas del Norte. Y que a la vez fueran hábiles para seguir la huella del hombre y del caballo.
—¿Se los proporcionaste?