Ivanhoe
Ivanhoe —A fe mÃa que fue Hubert —dijo Wamba—, el guardabosque de Philip de Malvoisin. Dio con Fangs correteando por el bosque y le acusó de acosar ciervos en el coto privado del que es vigilante.
—¡El diablo se lleve a Malvoisin y a su guarda con él! Yo he de enseñarle que su coto no está incluido en la ley de caza —bramó colérico—, Pero ya es suficiente. Vete, bribón, a donde deberÃas estar… y tú, Gurth, hazte con otro perro y que se atreva el guarda a tocarlo y nunca más podrá manejar el arco; ¡todo el desprecio de un cobarde caiga sobre mi cabeza si no le amputo el pulgar de la mano derecha…! De este modo nunca más podrá tensarlo. Ruego el perdón de mis dignos huéspedes. Me he visto obligado a tener tratos con vecinos más intratables que los infieles de Tierra Santa, señor templario. Pero ya la cena está servida; comed y que mi bienvenida excuse su poca calidad.