Ivanhoe
Ivanhoe —Y yo —dijo el templario llenando su copa— brindo por lady Rowena y me confieso su vasallo, porque desde que la santa de su nombre introdujo tal patronÃmico en Inglaterra, no ha existido nadie con la categorÃa suficiente para recibir tal tributo. A fe mÃa que si la causa de la ruina material y moral de Vortigern hubiera sido sólo la mitad de justificable que la que ahora nos es dado contemplar, de buena gana le perdonarÃa.
—Os dispenso de vuestro vasallaje, caballero —dijo lady Rowena con dignidad y sin descubrir su rostro— O mejor, lo valoraré tanto como para pediros las últimas nuevas de Palestina, tema más agradable a los oÃdos ingleses que los cumplidos que la educación francesa os dicta.
—Tengo pocas nuevas importantes que comunicaros —indicó sir Brian de Bois-Guilbert—, excepto la confirmación de que se ha firmado una tregua con Saladino.