Ivanhoe
Ivanhoe Abandonó la cámara a toda prisa mientras pronunciaba estas últimas palabras y el preceptor le siguió para vigilarle y confirmarle en la decisión tomada; porque estaba muy interesado en la reputación de Bois-Guilbert, esperando muchos beneficios el día que estuviera a la cabeza de la Orden, sin mencionar la prebenda que hizo referencia a Mont-Fitchet, dándole esperanzas con la condición de que colaborara en la conducta de la infortunada Rebeca. Y todavía, al combatir los mejores sentimientos de su amigo, disponía de todas las ventajas que un temperamento taimado, premeditado y egoísta tiene sobre un hombre agitado por fuertes y encontradas pasiones.
Sin embargo, era necesario que Malvoisin pusiera en juego todas sus artimañas para conseguir que Bois-Guilbert se mantuviera firme en su propósito. Necesitaba vigilarle de cerca para evitar que volviera a sus proyectos de fuga y para impedir que se pusiera en contacto con el gran maestre, no fuera que llegara a romper abiertamente con su superior y, en fin, para renovar de tanto en tanto los diversos argumentos mediante los cuales intentaría demostrar que, actuando en esta ocasión como campeón de la Orden, Bois-Guilbert seguiría el único camino por el cual se podía salvar de la degradación y la ignominia.