Ivanhoe
Ivanhoe —Mejor para ti si asà sucede —dijo el preceptor—. Si no acude ningún campeón no será por tu mediación que esta infortunada damisela morirá, sino por la condena del gran maestre, sobre el cual caerá toda la vergüenza y que la considerará, a dicha vergüenza, como orgullo y alabanza.
—Es verdad —dijo Bois-Guilbert—. Si no acude ningún campeón, seré tan sólo un figurante de la farsa; estaré, verdad es, a caballo en la liza, pero no tendré parte en la iniquidad.
—En absoluto —dijo Malvoisin—. Serás como la imagen de san Jorge con las armas cuando participa en la procesión.
—Bien, vuelvo a mi resolución anterior —dijo el altanero templario—. Me ha despreciado, me ha repelido, me ha escarnecido. ¿Por qué, entonces, le tendrÃa que sacrificar cualquier estimación que pueda gozar en la opinión de los demás? Malvoisin, acudiré a la liza.