Ivanhoe
Ivanhoe Un hombre viejo, alto y delgado, que de todos modos no daba la medida de su altura real debido al hábito de andar inclinado, fue introducido con pocas consideraciones. Avanzaba miedosa y dubitativamente, haciendo numerosas reverencias hacia el extremo inferior de la mesa.
De sus regulares facciones sobresalÃan una nariz aquilina y un par de ojos penetrantes. Su alta y despejada frente, asà como sus cabellos largos y grises y su barba, le hubieran permitido ser considerado como hermoso de no constituir los atributos fisonómicos peculiares de una raza, la cual, en aquel oscuro perÃodo, era tan detestada por el creyente pueblo bajo como perseguida por la clase noble, ávida y rapaz. Quizá debido al odio y a las persecuciones, esta raza habÃa adoptado un carácter nacional en el cual abundaban, y nos quedamos cortos, la astucia y la desconfianza.
El vestido del judÃo, aparentemente bastante maltratado por la tormenta, consistÃa en una sencilla capa que formaba muchos pliegues y cubrÃa una túnica color púrpura oscuro. Calzaba grandes botas reforzadas con piel y llevaba un cinturón que sostenÃa un pequeño cuchillo, además de una bolsa con recado de escribir. No iba armado.