Ivanhoe
Ivanhoe —Aceptadme una copa de vino, caballero templario —dijo Cedric—, y que de nuevo llene la suya el abad, mientras hago retroceder mi memoria unos treinta años para contaros otra historia. Tal como era por entonces Cedric el Sajón, no tenÃa necesidad de adornar sus requiebros con frases prestadas a trovadores franceses para dirigirse a los oÃdos de una hermosa. Y las llanuras de Northallerton son testigos de que tan alto se oÃa entre las filas de los soldados escoceses el grito de guerra sajón en la jornada del santo estandarte, como pueda oÃrse el cri de guerre del más esforzado de los varones normandos. ¡A la memoria de los que allà combatieron! Secundad mi brindis…
Bebió un largo trago y continuó con creciente fervor: